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Capítulos

Capítulo 5

En mi primer taller me dijeron que no tenía talento para la escritura pero que tenía muy buenas tetas. Al segundo asistí con un abrigo que me cubría de los pies al cuello y me soltaron que aunque se notaba el entusiasmo, tenía mejor sonrisa que relatos. Necia, me matriculé en la escuela de letras, donde fui bastante mala estudiante pero asistí a cuanto taller se abrió durante el tiempo que estuve en la carrera. No sonreía. Iba con tanta ropa que me ralentizaba. Daba pesados pasitos hasta la cafetería y pagaba en cámara lenta siete, ocho, doce perfectos juegos de copias en blanco y negro. Con grapas. De cualquier forma encontraban el modo de aludir a la pequeñez de mis pies o a lo salvaje de mi melena, antes de decir que mis textos no funcionaban. Pasó el tiempo y con él otros talleres. La verdad es que nunca aprendí gran cosa. Nunca publiqué. Ahora soy la flamante instructora de un muy modesto taller que mantiene a cuatro o cinco alumnos regulares. Mis tetas siguen estando bien.

– Elma Correa

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